Probióticos: qué son, para qué sirven y cómo los debes tomar - Emprendedora School
Probioticos, que son y para que sirven por Elizabeth Gonzalez Cover Image

Probióticos: qué son, para qué sirven y cómo los debes tomar


Reseña por Elizabeth González, 
nutricionista fundadora del primer portal de nutrición slow de la red. 

  • ¿Qué es un probiótico?
    Los probióticos son bacterias vivas que tomadas de forma terapéutica (en cepas y dosis adecuadas) son capaces de inducir efectos beneficiosos en nuestra salud.

  • ¿Para qué sirve?
    La ingesta de los probióticos tiene un gran número de aplicaciones en nutrición e inmunología. Una vez que los probióticos llegan y colonizan el intestino trabajan junto a nuestra microbiota intestinal, el conjunto de bacterias que forman el ecosistema de nuestro intestino o los “bichitos” buenos como les digo a mis pacientes, y son capaces de mejorar la simbiosis o relación entre toda esta microbiota intestinal y la salud de quien los consume.
  • ¿Cómo funcionan? ¿Cómo actúan en el organismo?
    Nuestro intestino es la principal barrera entre el exterior y nuestro interior, inmunológicamente se enfrenta a diario a miles de microorganismos que modifican nuestra diversidad bacteriana. En ocasiones, esta modificación de nuestra microbiota, conocida como disbiosis intestinal, aumenta la incidencia de determinadas enfermedades como problemas gastrointestinales o infecciones. La ingesta de cepas de probióticos específicas pueden trabajar en nuestro organismo para disminuir la inflamación y restablecer una composición de nuestras bacterias saludable que nos ayude a mantenernos sanos.

  • ¿Aporta beneficios? En caso afirmativo, ¿cuáles?
    En los últimos años se están realizando muchos estudios sobre los beneficios y usos de los probióticos en patologías relacionadas con problemas gastrointestinales como diarreas, enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome del intestino irritable, síndrome metabólico, hígado graso, diabetes, dislipemias, obesidad, trastornos de la conducta tipo autismo, depresión, problemas en la mujer como mastitis, tratamientos combinados con antibióticos y su uso en niños, entre otros, con resultados muy esperanzadores.

  • ¿Tienen alguna contraindicación?
    Como suelo decir “toda ingesta tiene una respuesta” y el consumo de la dosis o cepas inadecuadas de probióticos puede tener resultados que no son los esperados. Como hemos dicho, lo que necesitamos es restablecer el equilibrio en las bacterias de nuestro intestino, porque lo que no sirve cualquier probiótico.

  • ¿Para quién está recomendado? ¿Lo pueden tomar todas las personas?
    Todas las personas pueden tomar probióticos. Por ejemplo está muy extendido su uso para la diarrea del viajero, tomado de forma preventiva días antes de un viaje. O afortunadamente, cada vez estamos más comprometidos en su ingesta junto a los tratamientos antibióticos, esto es fundamental ya que el antibiótico “mata” los patógenos pero también parte de nuestra microbiota, por eso es fundamental combinarlo con el probiótico adecuado para que no influya negativamente en nuestra salud y evitar por ejemplo, esas diarreas tan comunes cuando tomamos antibiótico.

  • ¿Dónde se pueden encontrar? Alimentos, suplementos…
    Para obtener resultados terapéuticos es fundamental ingerir cepas concretas en dosis concretas. Eso solo lo podemos obtener mediante comprimidos preparados. Es importante que estén encapsulados para que lleguen a nuestro intestino inalterados y no se pierdan durante la digestión y los ácidos del estómago.

    De forma preventiva también podemos aportar nuestro granito de arena con el consumo de alimentos fermentados kéfir, chucrut, quesos curados, pepinillos en vinagre, alimentos fortificados con probióticos o darle a nuestros hijos lactancia materna por su alto poder probiótico e inmunológico.

  • ¿Cuál es la diferencia entre un probiótico y prebiótico?
    Mientras que los probióticos son microorganismos vivos, los prebióticos son nutrientes, normalmente hidratos de carbono, fibra, que no digerimos y al llegar al intestino sirve de alimento para las bacterias que están allí viviendo.

    Muchas veces se toman en combinación aunque el efecto de cada uno de ellos es completamente distinto. Es muy importante entender que efecto buscamos para tomar uno u otro.

  • ¿Cómo podemos "proteger" a los probióticos?
    Cada cepa o probiótico especificará su “modo de uso” en el etiquetado de forma especifica, ya que cada cepa tiene un comportamiento diferente. Es importante leer siempre el etiquetado o preguntar a un profesional. Por lo general, como todos los medicamentos, mejor mantenerlos en un lugar fresco, seco y apartado de la luz.
  • ¿Cada cepa sirve para una patología? ¿Cuáles son las más conocidas y como actúan?
    Si, hay cepas que hemos visto que actúan muy bien para patologías determinadas como L. Reuteri para problemas intestinales en los niños, Lactobacillus en candidiasis vaginales, Lactobacillus GG o Saccharomyces boulardii en las diarreas del viajero y muchas otras cepas como Lactobacillus bulgaricus , Streptococcus thermophilus… etc. Cada vez son más las cepas que se están aislando y eso es una gran noticia para un sin fin de aplicaciones.

  • ¿En qué cantidad hay que ingerirlos? ¿Son indispensables? ¿Son recomendables?
    Si, la ingesta de probióticos es recomendable y afortunadamente cada vez es mayor el conocimiento que tenemos sobre sus efectos en distintas patologías y su prevención, así como para la conservación de nuestra salud.

    Pero diría, que al estar también cada vez más extendido su uso encontramos una amplia gama de opciones en el mercado y hay que ser cautos ya que no todos sirven para lo mismo ni todos sirven para todo. Si no tomamos el probiótico adecuado no sólo no obtendremos los efectos esperados, si no que podremos tener más de uno inesperado como molestias digestivas entre otros.


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  • ¿Dónde se pueden encontrar? Alimentos, suplementos…
    Para obtener resultados terapéuticos es fundamental ingerir cepas concretas en dosis concretas. Eso solo lo podemos obtener mediante comprimidos preparados. Es importante que estén encapsulados para que lleguen a nuestro intestino inalterados y no se pierdan durante la digestión y los ácidos del estómago.

    De forma preventiva también podemos aportar nuestro granito de arena con el consumo de alimentos fermentados kéfir, chucrut, quesos curados, pepinillos en vinagre, alimentos fortificados con probióticos o darle a nuestros hijos lactancia materna por su alto poder probiótico e inmunológico.

  • ¿Cuál es la diferencia entre un probiótico y prebiótico?
    Mientras que los probióticos son microorganismos vivos, los prebióticos son nutrientes, normalmente hidratos de carbono, fibra, que no digerimos y al llegar al intestino sirve de alimento para las bacterias que están allí viviendo.

    Muchas veces se toman en combinación aunque el efecto de cada uno de ellos es completamente distinto. Es muy importante entender que efecto buscamos para tomar uno u otro.

  • ¿Cómo podemos "proteger" a los probióticos?
    Cada cepa o probiótico especificará su “modo de uso” en el etiquetado de forma especifica, ya que cada cepa tiene un comportamiento diferente. Es importante leer siempre el etiquetado o preguntar a un profesional. Por lo general, como todos los medicamentos, mejor mantenerlos en un lugar fresco, seco y apartado de la luz.
  • ¿Cada cepa sirve para una patología? ¿Cuáles son las más conocidas y como actúan?
    Si, hay cepas que hemos visto que actúan muy bien para patologías determinadas como L. Reuteri para problemas intestinales en los niños, Lactobacillus en candidiasis vaginales, Lactobacillus GG o Saccharomyces boulardii en las diarreas del viajero y muchas otras cepas como Lactobacillus bulgaricus , Streptococcus thermophilus… etc. Cada vez son más las cepas que se están aislando y eso es una gran noticia para un sin fin de aplicaciones.

  • ¿En qué cantidad hay que ingerirlos? ¿Son indispensables? ¿Son recomendables?
    Si, la ingesta de probióticos es recomendable y afortunadamente cada vez es mayor el conocimiento que tenemos sobre sus efectos en distintas patologías y su prevención, así como para la conservación de nuestra salud.

    Pero diría, que al estar también cada vez más extendido su uso encontramos una amplia gama de opciones en el mercado y hay que ser cautos ya que no todos sirven para lo mismo ni todos sirven para todo. Si no tomamos el probiótico adecuado no sólo no obtendremos los efectos esperados, si no que podremos tener más de uno inesperado como molestias digestivas entre otros.


Es importante acudir a un buen profesional. Pero sin duda estamos ante una gran puerta de posibilidades para el tratamiento con probiótcios ¡y eso es una gran noticia!

Elizabeth González
www.slownutricion.com

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